Los usuarios de redes necesitamos vacaciones

Llevo percibiendo en las últimas semanas que los usuarios de redes estamos bastante dispersos.

No se si se debe a la gran cantidad de temas que debemos atender, si es que el mercado está madurando y nuestra vida 1.0 nos reclama más horas o simplemente que a estas alturas del año estamos ya exhaustos y necesitamos unas vacaciones de desconexión.

Toda profesión tiene sus periodos más álgidos. Nos movemos por tránsitos donde la actividad es mas alta y andamos todos un poco desquiciados para posteriormente tomar un resuello que nos haga bajar el ritmo y poder recargar las pilas.

Pero en el 2.0 no hay periodos, ni tránsitos. Constantemente el mundo tecnológico avanza y se mueve a gran rapidez. Intentar estar al día es apasionante pero agotador.

Intuyo cierta saturación en mi entorno virtual,  pero es lógico ha sido un año intenso

  • Hemos vivido el crecimiento exponencial de Twitter y la incorporación masiva de usuarios.
  • Hemos padecido los continuos cambios de Facebook y sus nuevos diseños de perfiles y fanpage.
  • Hemos sucumbido a la salida de Quora, pasando horas intensivas estudiando las posibilidades de la plataforma y trasteando en sus entresijos para intentar sacar el máximo partido.
  • Hemos probado cientos de herramientas que prometían darnos las claves para medir influencias, retornos, navegaciones más rápidas y sencillas..
  • Hemos adaptado nuestros móviles al Iphone3, al Iphone4, a los Galaxy… en fin se han impuesto los smartphones para todos
  • Hemos adaptado los nuevos tablets y el Ipad2
  • Hemos geolocalizado a todos nuestros amigos es sus idas y venidas
  • Hemos leído cientos de post dónde nos han contado cómo rentabilizar nuestro tiempo en redes porque vemos que se nos escapa entre los dedos.
  • Hemos mantenido al día nuestros blogs
  • Hemos compartido y guardado cantidad de post numerados con todo tipo de normas, referencias, rankings, datos…
  • Hemos visualizado montones de videos y fotos y también hemos compartido las nuestras
  • Hemos visitado puntualmente los blogs de nuestros amigos porque siempre tienen algo interesante que contarnos
  • Hemos comentado en los post de otros bloggers dejando nuestras opiniones y aportaciones
  • Hemos peleado con familia, alumnos, clientes, proveedores para que terminen de entender este mundo
  • Hemos presentado campañas de comunicación, webs, planes, estrategias… a nuestros clientes
  • Hemos dado conferencias, ponencias, cursos… en nuestra ciudad y fuera de ella
  • Hemos asistido a grandes eventos, seminarios, conferencias en los que hemos aprendido, compartido y conocido nuevas personas
  • Hemos descargado y leído libros en PDF que nos han aportado nuevos conocimientos
  • Hemos vivido unas intensas elecciones en la red y como nacían revoluciones y agrupaciones, no solo en el extranjero si no también en España
  • Hemos añadido a nuestra mochila Google+ porque es lo nuevo, porque hay que conocerla, hay que estar, hay que opinar, hay que escribir y hay que vivir su evolución

Podríamos seguir añadiendo puntos a esta gran lista y nos daríamos cuenta que lógicamente nos hace falta desconectar una temporada

Las Redes Sociales durante este año se ha puesto de moda entre políticos, famosos y periodistas y si bien esto es bueno para el crecimiento de las plataformas, nos ha exigido un mayor número de horas para estar al día, para aprender a utilizar las nuevas herramientas y adaptar nuestros cursos, ponencias, seminarios, presentaciones, estrategias…

En fin… los usuarios de redes ahora más que nunca necesitamos vacaciones!

Tu lo tienes, yo lo quiero

El ser humano es inconformista por naturaleza, pero la vida te va situando y según vas cumpliendo años te das cuenta de lo afortunado que eres realmente.

De pequeños no nos valía con tener nuestros juguetes, siempre queríamos aquellos que otros de nuestro alrededor tenían. Tus patines eran estupendos, hasta que descubrías esa bicicleta que los Reyes habían traído a tu hermano.

Llegada la adolescencia, pasábamos horas planchándonos el pelo porque nuestros rizos nos espantaban y anhelábamos tener el pelo liso , eso si nuestra amiga tenía el pelo liso y pasaba horas en la peluquería haciéndose espantosos moldeadores que le proporcionaban esos rizos ansiados de los que ella carecía.

Una vez comenzada la vida laboral, luchamos por ascender y posicionarnos y cuando lo conseguimos y tenemos  un buen salario, con en el que en principio nos sentimos muy bien pagados, la frustración llega al enterarnos de lo que gana el de al lado.

Aspiramos a tener un buen ordenador, o el último móvil que tiene 3G 4X 5Z o ese reloj que hemos visto cientos de veces cuando hemos pasado por un escaparate … y, cuando ya lo tenemos en nuestro poder, nuestra mente comienza a crear la siguiente necesidad, no nos da tiempo a disfrutar lo que hemos conseguido porque ya estamos preparándonos para poder obtener el siguiente.

Es como la vida misma, generaciones de ” tu lo tienes, yo lo quiero”

Pero el tiempo pasa y cuando de verdad maduramos, encontramos el placer en las pequeñas cosas, disfrutamos simplemente con un día paseando por el campo, llenando nuestros sentidos de olores, colores, sabores… y dando gracias cada día por tener salud, realmente es lo importante.

Nos volvemos más prácticos, queremos un coche si, pero para transportarnos, buscamos mas la seguridad que otro tipo de razones menos lógicas que antes tanto nos importaban.

Ya no vendemos nuestra alma a cualquier precio. Intentamos pasar más tiempo con los nuestros, compartir más con los amigos. Trabajamos duro y apasionados, pero en lo que nos gusta.

Queremos vivir, porque durante muchos años nos hemos dedicado a desear y no a disfrutar.

Si fuéramos capaces de reaccionar a tiempo deseando menos y disfrutando mas, realmente alcanzaríamos muchos mas momentos de plena felicidad.

“La felicidad no reside en tener lo que se quiere, sino en querer lo que se tiene” (San Agustin de Ipona) aportado por @victurs

La importancia de las tarjetas de visita

A lo largo de toda mi carrera profesional trabajando en distintas empresas, siempre ha habido un elemento que me acompañaba indefectiblemente cuando visitaba clientes, recibía personas en la empresa o acudía a presentaciones, conferencias o viajes de incentivos : la tarjeta de visita.

Recuerdo que las primeras tarjetas que tuve me hicieron una gran ilusión. Tenía 21 años y llevar el logotipo de “EL PAIS” en la cabecera de la tarjeta  en aquellos tiempos era un todo un privilegio. La cantidad de puertas que me abrió aquella primera tarjeta…

Poco a poco mis tarjetas fueron cambiando, modernizándose, las tuve de todos los tamaños y diseños, algunas no cabían en los tarjeteros y otras en cambio eran muy pequeñas, pero siempre me acompañaban allá donde fuera.

En mi última empresa llegué a tener la friolera de 13 tarjetas diferentes en 13 años de trabajo. Unas reflejaban el cambio de posición dentro de la compañía, otras un cambio de diseño en el logo, otras simplemente cambiaban porque había cambio de Director General y quería dejar su impronta cambiando toda la cartelería de la casa, incluyendo las tarjetas de visita de los empleados.

He llegado a reunir tantas tarjetas de visita propias que hasta encargué un cuadro a modo de curriculum, donde estaban colocadas por años y empresas y al entrar en mi despacho todo el que lo veía terminaba encargando uno parecido.

En el armario, puede haber en estos momentos mas de 25 tarjeteros donde guardo esos pequeños cuadraditos de papel, con  la identidad y el contacto de amigos y conocidos. Blancas, negras, trasparentes, de colores, incluso alguna con el TL de Twitter el mismo muro de FB del propietario. Algunas tarjetas son creatividad en estado puro.

Y ahora, en la era de las tecnologías, todavía seguimos intercambiando tarjetas de papel.

Cierto es que han surgido pequeños inventos los poken, donde la información está comprimida y en solo gesto dos personas pueden chocar sus dispositivos e intercambiar tus datos.

Pero no es lo mismo. Nos gusta abrir nuestra cartera y seguir el ritual. Ese que nos enseñaron en nuestros primeros cursos de ventas y protocolo. “Una tarjeta de visita siempre se entrega en la mano, de frente y con la mano derecha, mirando a nuestro interlocutor” “Se entregan siempre al comienzo de la reunión para que el resto de personas sepan nuestra nombre si no nos conocen”

Las tarjetas te sirven para salir de verdaderos apuros. ¿Cuántos de vosotros habéis llegado a una presentación, os habéis encontrado con un conocido del que no recordábais el nombre y al daros su tarjeta mirásteis de reojo el nombre para leerlo  y rápidamente decir : ¡Que tal fulanito! ?

He descubierto una aplicación estupenda “card.ly”, en la que puedes incluir la bio, tu gravatar, el correo electrónico, el móvil,  las Url de todos tus perfiles en las redes sociales, el blog, el canal Youtube,  Flickr… Incluso puedes instalar la aplicación con un widget en el blog para que cuando lo visiten los internautas tengan todos tus datos a mano. Es completísima y además incluye tu nombre si quieres como dirección web.

Hace unos días leía que Iphone ya tiene una aplicación Bump para intercambiar datos personales a modo de tarjeta de visita con otro Iphone. Y si, la descargué y seguro que intercambiaré datos con muchas personas, pero en el fondo al menos de momento seguiremos llevando con nosotros  nuestra inseparable compañera: la tarjeta de visita.

Nota: Hoy he descubierto una nueva app que te permite personalizar a tu gusto la tarjeta de visita electrónica About.me es muy intuitiva

La vida: un videojuego

Hay momentos que te paras a reflexionar sobre la vida que llevamos y llegas a la conclusión que en la mayoría de ocasiones se asemeja bastante a un videojuego.

Nos pasamos el día tomando decisiones que, dependiendo de ellas, pasarás a una u otra pantalla.

Muchas veces nos planteamos que hubiera pasado si la decisión tomada  hubiera sido otra,  en que nueva pantalla nos encontraríamos en la actualidad. Nunca hay que mirar hacia atrás, siempre hacia delante, pero es difícil no caer en la tentación de planteárselo.

En ocasiones, nos encontramos con “estrellas” y “vitaminas” que nos hacen avanzar a toda velocidad y la vida nos sonríe, en otras en cambio te das cuenta que no cogiste el testigo que había ahí a tu alcance, en el paso anterior y ya es tarde, no hay marcha atrás, así que te toca ir lento y avanzar a pasitos pensando que nunca llegarás al punto de destino soñado.

En ese tránsito que vamos recorriendo van apareciendo personajes, los que te ayudan y los que te ponen piedras en el camino.

Cuando ya eres experto en saltar obstáculos, aparece uno nuevo, desconocido, que te descoloca y te hace caer al vacío, así que o te hundes o vuelves a empezar.

Si lo resistes, ya tienes la experiencia, así que irás cogiendo aquellos testigos que desestimaste anteriormente y así irás preparado para cuando vengan los nuevos obstáculos, al menos ya sabes que existen.

Curiosamente vas encontrando nuevos recursos y atajos (a eso le llamamos experiencia) y nos saltamos, cogiendo atajos, un montón de pantallas para poder colocarnos con suerte en el punto en el que nos encontrábamos.

Y ahora, a contiuar el juego, con las nuevas armas, con los nuevos testigos, a saltar nuevos obstáculos pero con la nueva experiencia adquirida y con un poco de suerte intentar llegar a la meta, eso si a contra reloj para que no te salga antes de tiempo  el cartel de Game Over.


Vivir bajo el paraguas

Esta noche leía un twitt de @jjbrotons: “Tengo que decir que cuando te acostumbras a vivir debajo del paraguas de la SER, no eres consciente que hay vida fuera, pero es otra vida” … que me ha inducido a escribir este post.

Trabajar en una empresa conocida es una gran suerte doy fe de ello.

Foto de Paco Guerrero

Mientras perteneces a la misma no eres consciente de la importancia que tiene cada detalle. Todo esta programado. Un gran edificio, tus tarjetas, tu despacho, tus gastos, tus viajes, tu nomina a final de mes y ademas un reconocimiento y un prestigio social. No te parece nada extraño es lo normal para ti, tu vida ha sido siempre así desde que empezaste en el mundo laboral.

Cuando llamas a otra empresa o reservas un hotel o simplemente en un restaurante con tu apellido (el de tu empresa claro) todo son facilidades, entras por la puerta grande. Si ademas has conseguido ocupar un puesto de responsabilidad dentro de la compañía, las cosas son aun mas sencillas.

Hay empresas que te dan prestigio personal, pero no nos equivoquemos somos mientras estamos y para que esas puertas sigan abiertas posteriormente eres tu como persona el que tienes que conseguir que se te abran sin “el paraguas”.

Pero mientras trabajamos en esa zona de confort, no somos conscientes de que ahí fuera hay otro mundo y muy diferente. Es un mundo complicado, donde las cosas  sencillas no existen y abrir puertas se convierte en una ardua  tarea. Llegar a fin de mes puede llegar a ser en algunos casos  un verdadero quebradero de cabeza y son muchos los que intentan una y otra vez asomar la cabeza.

Un apellido poco reconocido (me refiero al de la empresa) nos filtra en el teléfono de la assistant de la secretaria del adjunto al adjunto de la persona con la que queremos conversar. Muchas veces llegar a ellos se convierte en una pesadilla que termina por desesperar a cualquiera y dejar a un lado el propósito,  acudiendo a otra puerta que nos parezca mas amigable.

¿Pero somos conscientes  que nuestro apellido empresarial es el que tiene valor en si mismo? Creo que muchos trabajadores de estas empresas están equivocados, o quizás un poco ciegos y la borrachera de poder o de puesto les impide comportarse como seres humanos. tendrán que aprender que “hoy eres porque estas, pero mañana dejaras de serlo”.

Lo mas importante al salir del paraguas es saber enfrentarse a ese otro mundo. Si lo has hecho bien, si no te has creído “el rey del mambo” mientras ejercias tu “poder” la salida a ese otro mundo es menos complicada. Las mismas assistant de la secretaria del adjunto del adjunto al Director General, te abrirán paso firme para llegar a tu destino sin mayor problema. Alguno hay que te descabalga cierto es, porque ya no eres lo que fuiste, pero gracias a Dios son los menos, ya les llegara su momento, no hay que desesperar.

Hacer una cura de humildad es sanisimo, vuelves a poner los pies en el suelo, valoras las cosas en otra medida y vuelves a ser consciente de la realidad.

Solo unos privilegiados hemos tenido la oportunidad de vivir esas sensaciones, pero nos aguardan otras, sumamente enriquecedoras, que te crecen como persona.

Eres tu mismo, sin apellidos y sin paraguas el que triunfa y se posiciona, porque el mundo es muy grande y lo importante eres tu, ese es el gran valor que las empresas deberían retener, ese es el verdadero talento.

Por tanto amigo Jose Joaquin estamos de acuerdo en tu afirmación, debemos ser conscientes de lo que hay fuera y saber aprovecharlo, hay un mundo esperandonos para que seamos …..  Triunfadores sin paraguas

Emoción, salud y trabajo

No se si somos del todo conscientes de la importancia que tienen nuestras emociones en la salud y por tanto en nuestro trabajo diario. Cuando trabajamos en algo que nos gusta, si nuestra vida personal está completa y además tenemos amigos con los que compartirla, parece que todo nos sonrie y la salud nos acompaña. Somos capaces de hacer jornadas maratonianas, de llegar a casa y atender a nuestras parejas, a nuestros hijos y parece que nuestra energía es infinita.

Pero qué pasa en nuestro organismo cuando algo de esto falla?

Me gusta la respuesta de la medicina china al respecto. Las emociones rigen nuestro cuerpo. Si nosotros no estamos bien tratados en un trabajo, si nos sentimos fuera de sitio o poco valorados, eso tendrá una respuesta en nuestro cuerpo más tarde o más temprano. La pérdida de un hijo, una separación matrimonial tormentosa, un problema económico, nos pueden hacer enfermar seriamente.

En la gestión de equipos es fundamental conocer a las personas que  componen el mismo. Un jefe no puede pensar que a sus órdenes tiene máquinas, sino seres humanos de carne y hueso que sienten y padecen, que en muchas ocasiones tienen algún problema que no les deja dar lo mejor de si mismos. No hay que intentar hacer de confesor ni mucho menos, pero la confianza que un jefe otorgue a sus subordinados (y no me refiero a colegueo),  dará la posibilidad para que éstos se abran,  que el diálogo funcione y los problemas que arrastre se minimicen, al menos en el trabajo.

Muchas veces nos encontramos con personas que han funcionado bien y de repente bajan la guardia. Nadie se lo explica, pero un buen gestor tiene que saber que hay un problema a solucionar y no tomar decisiones drásticas que pueden ser un error a largo plazo.

Desde nuestra posición, podemos hacer que un equipo funcione mucho mejor y no solo a base de incentivos monetarios. Simplemente unas palabras como “buen trabajo” o “enhorabuena lo has hecho muy bien” pueden significar que esa persona consiga unos objetivos mucho mayores. A todos nos gusta que reconozcan nuestro trabajo.

Durante años me he encontrado determinadas empresas de la competencia que tenían 3 o 4 personas del mismo equipo de baja por depresión. Nunca me expliqué cómo el Director General de las mismas no indagaba qué estaba pasando. No es posible que tantas personas sufran la misma dolencia a la vez sin un por qué clarísimo.

Las emociones rigen nuestro cuerpo.

No somos los mismos cuando luce el sol, que cuando llueve intensamente día tras día.

No somos los mismos cuando nos levantamos y nos sentimos seguros de nosotros mismos.

Es curioso observar, al menos en equipos comerciales, cómo se puede vender mucho más un dia que estamos pletóricos, llenos de energía y con ganas de comernos el mundo. Nos sentimos bien y salimos a triunfar. Ese día nuestra cartera vuelve llena.

Me decía el otro día mi doctora china ( la llamo así pero es española) que los pulmones enferman de tristeza y si lo pensamos la angustia y la tristeza no nos dejan respirar, sentimos un nudo en el abdomen. Las miserias personales o laborales nos pueden desbordar y cuanta gente hay que tiene quistes, bultos, nódulos… que seguramente tienen una explicación emocional…

Intentemos pues poner un poco de cercanía en nuestros cargos y hacernos más personas cuando nos toca dirigir, porque una empresa que triunfa no está regida por máquinas sino por  seres humanos emocionalmente sanos.

Lo que el paro nos enseña

Es curioso observar los pasos que una persona sigue cuando su situación laboral cambia radicalmente de la noche a la mañana.

Cualquiera  que lleve años trabajando y además haya tenido la oportunidad de hacerlo en varias empresas, convierte su trabajo en pura rutina (no quiero decir en trabajo rutinario sino rutina diaria).

Se levanta, se ducha, se viste, coge el coche, el tren, el metro o el autobús y llega a su oficina. Deposita el abrigo, saluda a los compañeros, los mas privilegiados toman un café y si es muy pronto el trabajador lee los titulares de prensa y comienza su jornada laboral. De vuelta tras una intensa jornada los datos se suceden a la inversa. Se despide, coge su abrigo, se sube al transporte y a casa.

Pero que pasa cuando esa persona se queda en el paro? Tras el impacto del despido, que ya es de por si un mal trago que es difícil interiorizar, llega a casa y hay que enfrentarse a una familia a la que no solo hay que darle una mala noticia, sino prevenírles que se acabó la forma de vida cotidiana.

Los primeros dias, incluso meses el parado se siente arropado por amigos, compañeros y familiares pero luego llega “la soledad del parado”. La vida sigue y todo continúa, pero el parado ya no tiene su rutina. Se la han arrebatado.

Lo que hasta ayer era un tostón de horarios, prisas, caravanas, nervios se diluye en una nueva forma de afrontar el día.

Los mas despiertos comienzan una carrera desenfrenada dejando curriculums, llamando amigos… pidiendo ayuda. Pero los tiempos están difíciles para todos y aunque se quiera,  en este momento es complicado para echar una mano.

Asi llega un dia donde el parado puede tomar dos caminos. El me quedo en casa porque nadie me quiere, me apaño con el paro y Dios proveerá (lo que yo he denominado “lamerse la patita” o el que resurje de sus cenizas cual Ave Fenix y se niega a abandonarse a su suerte.

El primero con toda seguridad terminará defenestrado, encallado y probablemente el paro le acarree un segundo problema, que será la ruptura familiar. Nadie comprenderá porqué se ha dado por vencido y no lucha ante la adversidad. Los problemas económicos vendrán y el pasar del tiempo le hará un buscador de subsidios y caridades.

El segundo saldrá adelante, porque con coraje y profesionalidad se puede llegar a dónde se quiera. Lo importante es saber adaptarse y volver a empezar si es necesario. Nuestra tarjeta de visita no es nada, solo sirve mientras sirve y eres lo que tu empresa representa, así que curita de humildad y a luchar para volver a demostrar quienes somos.

Estoy convencida que muchos de los mas de 4.000.000 de parados que tiene en este momento España saldrán adelante con coraje y en un tiempo razonable volverán a saborear esa rutina que antes les parecía horrible, pero que ahora apreciarán de otro modo.

Y el exparado sonreirá cuando lea en la prensa tomando un café ,  que la jubilación ahora es a los 67  porque a él le han querido jubilar de por vida y no se ha dejado.

El lenguaje de los gestos: ¿Que se esconde tras un avatar?

Hace unos cuantos años, tuve la suerte de recibir un curso sobre ”Hablar en público y el lenguaje corporal”. El profesor era Arturo Caneda y creo que a todos los que asistimos al mismo, se nos quedó fijado el modus operandi de nuestra manera de actuar y lo que deberíamos aprender, evitar y corregir.

En el mundo 1.0 los gestos dicen mucho de nosotros y  si no que se lo digan a los políticos (a algunos no les vendría mal un cursillo acelerado)

Con los años y la experiencia aprendes a comunicar y salir de tu “zona de confort”, a controlar tu respiración, tus manos y tus palabras ante un público numeroso, pero somos  como los actores, el miedo escénico del ser humano es reincidente y cada vez que nos exponemos. es un nuevo reto para nosotros mismos.

Pero me gustaría analizar en comunicación 2.0  cómo nos comunicamos, qué dicen nuestros avatares: en facebook, linkedin, twitter y demás redes sociales? No deja de ser un gesto corporal que exponemos a los demás.  En cada red nos comportamos de diferente manera, porque tenemos conceptuada cada una de ellas de forma totalmente diferente.

En Linkedin y en Facebook se dan dos tipos de perfil

1.- fotos de carnet, primeros planos claros y concretos para ser bien reconocidos. Son rostros que quieren ser visto y reconocido. Se ha de aumentar la posibilidad de ser encontrados. Por lo general los rostros tienen una discreta sonrisa especialmente las personas que se dedican a la comunicación y las ventas. Suelen ser personas en busca de empleo o bien posicionarse para que las personas conocidas nos encuentren. Los rostros mas serios y reflexivos suelen tener un perfil mas de RRHH, de orientadores, , coaching o como diría algún amigo mio, algún “cancamusero” que en este mundo 2.0 también abundan.

2.- Personas sin rostro. En este caso, la persona no busca empleo y tampoco quiere que se le encuentre fácilmente y normalmente su perfil está bastante cerrado

En FB además muchas pesonas muestran sus fotos, sus vivencias, su estado anímico… se abren irremediablemente en cuerpo y alma al mundo pseudo virtual que han creado

Pero ¿qué pasa en Twitter?

Si observamos los avatares, podríamos hacer una tesis doctoral de psicología, pero eso lo dejo para los expertos

  • Hay personas cuyo rosto casi se sale del Avatar. Suelen ser personas seguras de si mismas, que no quieren pasar desapercibidas. Son activos, participativos y no pasan inadvertidos. Se les percibe como cercanos, aunque algunos se creen tan irresistibles que solo su imagen vale mas que mil palabras…
  • Otras en cambio esconden su rostro tras dibujos, fotos lejanas e incluso dando la espalda … algunos llegan a cambiar su avatar dependiendo su estado anímico.

En el mundo 2.0 nos imaginamos a nuestros followers por sus conversaciones, por su forma de mostrarse ante los demás públicamente, por los DM que intercambiamos, pero … una vez desvirtualizados la imagen real se corresponde a la que teníamos en nuestras mentes?

Alguien me comentó el otro día que la desvirtualización de un twittero es similar a cómo imaginamos a los periodístas radiofónicos, les escuchamos a diario y cuando sus rostros se hacen públicos comentamos… no me lo imagnaba así

En las redes es posible incluso crearse un perfil irreal, de ficción cuya identidad real no existe, puede incluso se nuestro otro yo, porque hay mentes complicadas que desconocemos….

Y he aquí la pregunta que muchos de nosotros nos hacemos … ¿qué se esconde detrás de cada avatar? ¿Qué hay derrás de los avatares?

Enlaces relacionados :  

http://www.rrhh-web.com/comunicacionoverbal.html

http://www.personal.able.es/cm.perez/trucoslc.htm

El poder del puesto

Es curioso observar en estos dias, previos a la Navidad, como todos enloquecemos. Comienzan las comidas y cenas de empresa, las carreteras y restaurantes se colapsan y parece que un espíritu de amistad se apodera de todos nosotros. Queremos ser mas buenos, mas humanos, hablamos con aquellos a los que no tenemos mucha simpatía… Enfin que algo cambia en nuestro interior. Pero vamos a analizar cómo se nos quiere: por lo que somos o por lo que representamos?

Está claro que en nuestro entorno familiar y en nuestro círculo de amigos, el cariño es desinteresado. Pero que ocurre en el ámbito laboral?  Durante años, tu trabajo representa tu segunda familia. Tus compañeros de trabajo, tus jefes (al menos algunos), tus clientes… se convierten en algo tan cotidiano, que terminas por adoptarlos como si de tu familia se tratara.

Mientras existes eres, y con esto me refiero al título del post. “

Un dia, por extrañas cosas del destino, tu vida da un giro inesperado y lo que hasta ahora era tu cotidianeidad desaparece. Ya no hay que pegarse un madrugón todas las mañanas, ni desayunar a toda prisa.  Ya no padeces los interminables atascos de tu casa al trabajo. No tienes ya ese despacho que tanto te había costado conseguir, ni tienes reuniones con tu equipo. Se acabaron los largos Comités de Dirección y esas largas noches preparando el Power Point con la presentación del día siguiente….
Pero que pasa con las personas?

Al principio, todo es un cataclismo. Descubres gente a la que casi no conoces que lagrimea al enterarse de la noticia, recibes cartas, mails, llamadas… enloqueces… no te da tiempo a digerir tanto.
Pero poco a poco las personas desaparecen y solo quedan los clientes/amigos de verdad… menuda limpieza hacemos en nuestra agenda!

Llegado tu cambio interior,  comienza el despertar… la procesión pasó y estamos con espíritu renovado. Y lo mejor es que llevas mucho menos peso en la maleta, pero de la mejor calidad para empezar de nuevo.
Volverás y muchos querrán haber estado cuando debían… pero en tu maleta ya no entrarán… Dejarás paso a muchos nuevos y volverás a cargarla porque el Poder del Puesto es lo que tiene…
Os dejo una graciosa historia de Navidad que me ha pasado mi hermano Enrique esta mañana por correo electrónico (lástima que no se quien es su autor@). Viene muy a cuento de lo que está ocurriendo en las empresas en este momento y hasta San José vaciará su maleta de lo que no le valga la pena…

ERE EN EL BELEN:

“Mañana quiero empezar a poner el belén en mi casa, y, como estoy en crisis, antes de hacerlo he decidido llamar a uno de estos consultores para que me asesore sobre como rentabilizar al máximo el tradicional nacimiento. El resultado ha sido sorprendente, y por eso os lo quiero comentar. Las decisiones que voy a tomar son las siguientes:

Pastores.
Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por supuesto me veo obligada a deshacerme de todos, menos uno. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, y, una vez instalado, se plantea la posibilidad de sustituir, en breve, al pastor por un perro con experiencia.

Personajes gremiales.
Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha cogido baja paternal), el tendero,… y sin embargo es, también, sorprendente ver los pocos clientes que hay. La decisión que hemos tomado es despedir a todos los artesanos, es duro, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un chino, que en un pequeño comercio fabricará y venderá todos los objetos que vendían los artesanos. (Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo es un tema en el que no nos debemos meter).

Posadero.
El chino se hará cargo también de la posada. Además, últimamente habían llegado quejas de atención al cliente por parte de José y María. La posada podría funcionar con el sistema de cama caliente.

Lavanderas.
Que manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua, con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

Ángel anunciador.
Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde además podremos anunciar las ofertas del chino.

Castillo de Herodes.
A Herodes le mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos. Soldados, me quedo con dos por razones de seguridad, (que bastante calentita está la zona) pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.

Paseantes varios.
Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

Paseantes con obsequios
. He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un hatillo (¿qué llevará el misterioso personaje del hatillo?),…

Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de ETT y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

Reyes Magos.
Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas, además es posible que quiera trabajar sin que le demos de alta. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra compañía, ya que debemos de reducir al máximo la inversión en regalos de empresa.

Mula y Buey.
La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos combustible. Realizaremos un assessment center con los dos animales, y el que lo superé trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

San José y la Virgen María.
Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José (con lo que había tragado el hombre en esta empresa).

El niño Jesús
. A pesar de su juventud tiene mucho potencial, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con un sueldo de mierda, hasta que demuestre su valía.

El Belén queda pues de la siguiente forma: Un pastor, con ovejas en un cercado, un chino con un comercio/posada de 24 horas, Herodes y dos guardas subcontratados, un paseante,por ETT, con la mula (o el buey) haciendo repartos, el rey negro (ilegal), la virgen y el niño.

Va a ser mas soso que otros años, pero me he ahorrado una pasta…”

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.” (Victor Hugo)

Trabajo y conciliación familiar/personal?

Tras un largo puente donde muchos de nosotros hemos podido disfrutar del tiempo libre, no queda por menos que reflexionar sobre la eterna pregunta:

Sabemos conciliar el trabajo y la vida familiar? o dicho de otra manera, sabemos conciliar el trabajo con la vida personal?

Cuando uno trabaja en algo que le gusta, con un puesto de responsabilidad, con superiores directos que nos aportan experiencia y conocimientos y además tienes la suerte de hacerlo en una gran empresa, te sumerges en una vida laboral tan intensa que a veces no te das cuenta lo que dejas atrás.

Interminables y maratonianas jornadas de trabajo, donde damos el todo por el todo, donde cuando consigues cerrar un negocio para tu empresa te sientes tan reconfortado, como si lo hubieras hecho para la tuya propia. Te aplaudes, te da el subidón y durante un tiempo te sientes feliz y orgulloso de ser quien eres.  Te sube la adrenalina y quieres más, y apuestas más y te das por completo.

No hay tiempo para las llamadas a los amigos, para felicitar a tus hermanos por su cumpleaños (quién no se ha dado cuenta a las 11 de la noche que finalmente no había llegado el momento de realizar esa llamada), de visitar a tu madre mas a menudo, de ir a la fiesta de navidad al cole de los niños porque puf… coincide con la convención de cierre de año y hay que presentar los resultados de tu área y el plan comercial del año que viene y tienes que ver a los delegados y la comida/cena de empresa…

Cuanto tiempo invertido? cuantos puestos ascendidos? y cuantos dolores de cabeza y de estómago nos llevamos a casa?

Y de repente paras, la vida te da un respiro, te coloca al otro lado y te sientes derrotado.

De que ha servido tanto esfuerzo?

Pero recapacitas, haces doble lectura y empiezas a darte cuenta que todo tiene su tiempo. Que el trabajo es muy importante, que te da parte de la felicidad que te acompaña, que te sirve para crecer … pero todo en su medida. Hay que pararse a tiempo y no descuidar lo que realmente somos, aprovechar lo que el trabajo nos ofrece para vivir mejor. Darnos a la empresa a tope, pero preservar nuestra parcela de tiempo personal.

Compartir tiempo con los nuestros, cuidar nuestras amistades, conocer nuevos lugares, atender nuestro cuerpo y nuestro espíritu lo mejor que podamos porque es nuestro pasaporte para el mañana.

Por tanto conciliemos, pero de verdad lo laboral y lo personal para poder llevar una vida plena y poder tocar la felicidad.

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