Ya cumplimos dos años

El tiempo pasa a toda velocidad y realmente creo que no somos conscientes de ello.

Hemos avanzado tanto en estos dos últimos años que casi me da vértigo mirar atrás.

Hace ya dos años comenzaba a escribir este blog con bastante miedo la verdad, nunca pensé llegar a recibir la visita y los comentarios de tantos amigos y sobre todo nunca imaginé que seguiría aprendiendo tanto y me animaría a escribir un segundo blog profesional Luces y Sombras de las Marcas que me tiene por completo atrapada y feliz.

Gracias a todos y cada uno de vosotros por hacerlo posible.

Los usuarios de redes necesitamos vacaciones

Llevo percibiendo en las últimas semanas que los usuarios de redes estamos bastante dispersos.

No se si se debe a la gran cantidad de temas que debemos atender, si es que el mercado está madurando y nuestra vida 1.0 nos reclama más horas o simplemente que a estas alturas del año estamos ya exhaustos y necesitamos unas vacaciones de desconexión.

Toda profesión tiene sus periodos más álgidos. Nos movemos por tránsitos donde la actividad es mas alta y andamos todos un poco desquiciados para posteriormente tomar un resuello que nos haga bajar el ritmo y poder recargar las pilas.

Pero en el 2.0 no hay periodos, ni tránsitos. Constantemente el mundo tecnológico avanza y se mueve a gran rapidez. Intentar estar al día es apasionante pero agotador.

Intuyo cierta saturación en mi entorno virtual,  pero es lógico ha sido un año intenso

  • Hemos vivido el crecimiento exponencial de Twitter y la incorporación masiva de usuarios.
  • Hemos padecido los continuos cambios de Facebook y sus nuevos diseños de perfiles y fanpage.
  • Hemos sucumbido a la salida de Quora, pasando horas intensivas estudiando las posibilidades de la plataforma y trasteando en sus entresijos para intentar sacar el máximo partido.
  • Hemos probado cientos de herramientas que prometían darnos las claves para medir influencias, retornos, navegaciones más rápidas y sencillas..
  • Hemos adaptado nuestros móviles al Iphone3, al Iphone4, a los Galaxy… en fin se han impuesto los smartphones para todos
  • Hemos adaptado los nuevos tablets y el Ipad2
  • Hemos geolocalizado a todos nuestros amigos es sus idas y venidas
  • Hemos leído cientos de post dónde nos han contado cómo rentabilizar nuestro tiempo en redes porque vemos que se nos escapa entre los dedos.
  • Hemos mantenido al día nuestros blogs
  • Hemos compartido y guardado cantidad de post numerados con todo tipo de normas, referencias, rankings, datos…
  • Hemos visualizado montones de videos y fotos y también hemos compartido las nuestras
  • Hemos visitado puntualmente los blogs de nuestros amigos porque siempre tienen algo interesante que contarnos
  • Hemos comentado en los post de otros bloggers dejando nuestras opiniones y aportaciones
  • Hemos peleado con familia, alumnos, clientes, proveedores para que terminen de entender este mundo
  • Hemos presentado campañas de comunicación, webs, planes, estrategias… a nuestros clientes
  • Hemos dado conferencias, ponencias, cursos… en nuestra ciudad y fuera de ella
  • Hemos asistido a grandes eventos, seminarios, conferencias en los que hemos aprendido, compartido y conocido nuevas personas
  • Hemos descargado y leído libros en PDF que nos han aportado nuevos conocimientos
  • Hemos vivido unas intensas elecciones en la red y como nacían revoluciones y agrupaciones, no solo en el extranjero si no también en España
  • Hemos añadido a nuestra mochila Google+ porque es lo nuevo, porque hay que conocerla, hay que estar, hay que opinar, hay que escribir y hay que vivir su evolución

Podríamos seguir añadiendo puntos a esta gran lista y nos daríamos cuenta que lógicamente nos hace falta desconectar una temporada

Las Redes Sociales durante este año se ha puesto de moda entre políticos, famosos y periodistas y si bien esto es bueno para el crecimiento de las plataformas, nos ha exigido un mayor número de horas para estar al día, para aprender a utilizar las nuevas herramientas y adaptar nuestros cursos, ponencias, seminarios, presentaciones, estrategias…

En fin… los usuarios de redes ahora más que nunca necesitamos vacaciones!

Tu lo tienes, yo lo quiero

El ser humano es inconformista por naturaleza, pero la vida te va situando y según vas cumpliendo años te das cuenta de lo afortunado que eres realmente.

De pequeños no nos valía con tener nuestros juguetes, siempre queríamos aquellos que otros de nuestro alrededor tenían. Tus patines eran estupendos, hasta que descubrías esa bicicleta que los Reyes habían traído a tu hermano.

Llegada la adolescencia, pasábamos horas planchándonos el pelo porque nuestros rizos nos espantaban y anhelábamos tener el pelo liso , eso si nuestra amiga tenía el pelo liso y pasaba horas en la peluquería haciéndose espantosos moldeadores que le proporcionaban esos rizos ansiados de los que ella carecía.

Una vez comenzada la vida laboral, luchamos por ascender y posicionarnos y cuando lo conseguimos y tenemos  un buen salario, con en el que en principio nos sentimos muy bien pagados, la frustración llega al enterarnos de lo que gana el de al lado.

Aspiramos a tener un buen ordenador, o el último móvil que tiene 3G 4X 5Z o ese reloj que hemos visto cientos de veces cuando hemos pasado por un escaparate … y, cuando ya lo tenemos en nuestro poder, nuestra mente comienza a crear la siguiente necesidad, no nos da tiempo a disfrutar lo que hemos conseguido porque ya estamos preparándonos para poder obtener el siguiente.

Es como la vida misma, generaciones de ” tu lo tienes, yo lo quiero”

Pero el tiempo pasa y cuando de verdad maduramos, encontramos el placer en las pequeñas cosas, disfrutamos simplemente con un día paseando por el campo, llenando nuestros sentidos de olores, colores, sabores… y dando gracias cada día por tener salud, realmente es lo importante.

Nos volvemos más prácticos, queremos un coche si, pero para transportarnos, buscamos mas la seguridad que otro tipo de razones menos lógicas que antes tanto nos importaban.

Ya no vendemos nuestra alma a cualquier precio. Intentamos pasar más tiempo con los nuestros, compartir más con los amigos. Trabajamos duro y apasionados, pero en lo que nos gusta.

Queremos vivir, porque durante muchos años nos hemos dedicado a desear y no a disfrutar.

Si fuéramos capaces de reaccionar a tiempo deseando menos y disfrutando mas, realmente alcanzaríamos muchos mas momentos de plena felicidad.

“La felicidad no reside en tener lo que se quiere, sino en querer lo que se tiene” (San Agustin de Ipona) aportado por @victurs

¡Ya huele a Navidad!

Aun a pesar posiblemente de ser tachada de ñoña, pasada de moda o poco cool, tengo que decir que me encanta la Navidad.

No no, no me gusta el invierno, me encanta el verano, el sol, las pieles tostadas, la luz impresionante y los largos días de verano, pero cuando se acerca la Navidad algo se mueve dentro que me hace aceptar mejor el cambio de estación.

Desde que terminó el verano, no he tenido mucho tiempo de pensar en nada, unas cosas han llevado a otras, cursos, seminarios, conferencias, convocatorias de prensa,  planes de marketing, FICOD, el EBE,  profetizaciones, viajes, EatsandTwitts… en fín que el tiempo ha pasado tan deprisa que casi no se en que día vivo. 

Pero el jueves pasado, antes de acudir a nuestra cita especial con el EatsandTwitts Madrid, tuve un rato libre y me pasé por la plaza de Felipe II.

Un importante grupo de montadores se afanaban en colocar las figuras, vagones de tren, arbolillos y adornos de lo que muy pronto (por la velocidad a la que iban casi seguro que lo inauguran hoy mismo) será la cita obligada de muchos padres estas Navidades.

Ya se  que muchos de vosotros, si habéis llegado hasta aquí leyendo, pensaréis que es solo una manera vil de El Corte Inglés de fomentar el consumo, pero yo no lo veo de ese modo.

Creo que en nuestra tradición hasta El Corte Inglés se ha hecho un hueco en estos días. Todavía recuerdo a mis hijos cuando eran muy pequeños con los ojos abiertos como platos, mirando aquellos muñecos móviles que cantaban en Cortylandia, visitando la Plaza Mayor embobados con los colores y los sonidos de panderetas y zambombas.

Pasear por las calles de cualquier ciudad y encontrarte ese familiar olor a castañas recién asadas, a mi al menos me traslada a una feliz niñez.

Y llegar la Nochebuena y encontrarte con toda la familia, con todos los que quieres, aquellos a los que esta vida loca nos impide ver mas a menudo, por las distancias, porque la vida se ha puesto muy difícil y nos ha repartido por diversas provincias españolas.

Nos faltarán muchos seguro, quizás recordemos a alguien que se ha ido durante este año, pero también tendremos muy posiblemente nuevos miembros que se incorporan para que el sentido de familia no se pierda con los años. Vamos pasando el testigo a los mas pequeños para que ellos continúen la tradición.

Madrid se viste de luces, pasear (porque en coche se hace imposible) desde la Gran Via, hasta la Puerta de Alcalá, desde Serrano hasta Goya es increíble en estos días previos al mogollón, donde aconsejo ni acercarse.

Y la gente, es verdad que nada cambia en la esencia, pero al menos por unos días se hace un esfuerzo por parecer mejores personas, por sonreír más, por ser mas amable.

Es como si no pegara ser de otra forma en estas fechas. Así que, aunque sea ficticio, aunque se caigan las caretas cuando la última bola entra en la caja hasta el año que viene, al menos por unos días hemos intentado ser mejores personas y con eso me quedo.

Ya huele a Navidad y en breve estaremos de comilonas con los amigos, de atascos nocturnos, porque sistemáticamente las cenas de empresa se hacen los mismos días. De buscar un taxi debajo de las piedras, porque aunque no va bien la facturación por la crisis y a diario observas cientos de coches libres por la ciudad, estos días los taxistas no dan a basto y al menos dan un respiro a su bolsillo.

Hoy ha amanecido gris en Madrid, el frío es de nieve, las chimeneas empiezan a encenderse y en la calle…¡ ya huele a Navidad!

Mercadillo medieval: cita obligada

Confieso ser una enamorada de los mercadillos.

Poder disfrutar de un paseo a primera hora de la mañana por cualquier pueblo de España, Francia, Portugal, Inglaterra… donde se este celebrando uno, tiene un encanto especial.

Cierto es que en los últimos tiempos (al menos en los españoles), han proliferado algunos que no son tan bucólicos como los de antaño, pero aun quedan muchos en los que  no se ha perdido la esencia y puedes encontrar verdaderas joyas en antigüedades o artesanía e incluso ropa a muy buen precio que no se puede encontrar en ninguna tienda convencional.

Mi gran descubrimiento fueron los Mercadillos Medievales. No sabia de su existencia hasta que por casualidad, disfrutando de unas vacaciones en Coruña, me tope con esta gran feria de  artesanía, productos naturales y alimentación, ambientada en la época.

Ver el centro de esta preciosa ciudad rodeado de puestos, con vendedores caracterizados de personajes medievales llenando de color las calles, fue una magnifica experiencia.

En estos años también los hemos visitado en nuestras escapadas a Santander y en Gijon. Pero sin duda el mejor lo encontramos, de nuevo por casualidad, hace tres años acudiendo a una reunión de trabajo al  Ayuntamiento de Alcala de Henares. Descubrimos un Mercadillo Medieval inmenso (es el mas grande que se celebra en España).

El casco antiguo de Alcala de Henares (Patrimonio de la Humanidad desde 1998) es el marco perfecto para desarrollar un evento tan curioso y entretenido.

Indagando sobre el tema, nos explicaron que este mercadillo se enmarca dentro de la Semana Cervantina que se celebra todos los años por estas fechas (este año estará activo entre el 8 y el 12 de octubre) para conmemorar el nacimiento de Miguel de Cervantes.

Mas de 300 puestos repartidos en 2 kms de increíbles calles del casco antiguo de esta ciudad, te transportan al medievo. A diferencia de los mercadillos convencionales, estos no son tan ruidosos, aunque en un momento dado puedes ser seducido por un quiromantico echador de cartas, que en unos minutos hace un repaso de tu vida, o sientes que la música de las ocarinas te envuelve.

Las calles engalanadas, acogen a Don Quijote y Sancho Panza cabalgando en Rocinante y Rucio respectivamente que en voz alta van narrando sus aventuras, como si la obra de  Cervantes  tomara vida propia.  Paseando por allí , imaginas encontrarte con Dulcinea a la vuelta de la esquina o percibir los enormes molinos mas allá a lo lejos, aunque finalmente lo que encuentras son  los recintos de comidas,  absolutamente organizados para que los visitantes puedan hacer una parada para reponer fuerzas, como si de posadas se tratara. Se puede comer todo tipo de alimentos asados, desde chuletas, costillas, morcillas, pinchos morunos, chorizo, kebad… pasando por tortillas de patata, churros, patatas asadas… y un sinfín de ricos manjares que seguramente no comemos muy a menudo en un plato de papel de usar y tirar.

Tras esta pausa continuas el camino para saborear un te moruno con pastelillos en una  jaima , servido como si de verdad te encontraras en Marruecos. Un sinfín de puestos te ofrecen para llevar a casa empanadas, tortas, panes de centeno recién horneados, magdalenas, rosquillas,  dulces… en fin una tentación que luego pagas teniendo que duplicar el ejercicio diario y una dieta posterior, pero merece la pena disfrutarlo una vez al año.

Escribanos que en momento diseñan tu nombre en letras árabes, jabones para todo tipo de tratamientos, hierbas y ungüentos  que curan las mas diversas dolencias, collares, anillos a medida, botas de montar, zapatos,  bolsos de cuerdo hechos a mano, amuletos, muñecos de trapo, cometas, juguetes de madera, navajas, espadas… una inmensa variedad de productos se reparten por cada rincón.

Para los niños hay actividades programadas, desde tiro con arco para emular a Robin Hood, hasta guiñoles, pasacalles. teatro y mil actividades de talleres.

Se hace tarde y el cielo oscurece, pero la  ciudad se ilumina y la actividad continua. Nos vamos cargados de bolsas y con la sensación de haber pasado un gran día en otro siglo, en otro tiempo.

Si tenéis la oportunidad y no llueve os recomiendo daros una vuelta por allí y disfrutar vuestra propia experiencia.

Os invito a visitar las fotos en la Galería Flickr

Desconectar…

Tiempo de Semana Santa, tiempo de vacaciones, dejamos atrás el estrés del trabajo y nos disponemos a relajarnos un poco.

Muchos empezamos a disfrutarlas incluso antes de salir, solo con pensar en ellas nuestras mentes se transportan al lugar escogido, imaginando todo lo que haremos en el lugar de destino. Pero ¿pensamos en los que se quedan y no tienen la suerte de disfrutarlas?

Muchos salen pero no desconectan.

Que importante es esa palabra. Durante años, mis vacaciones fueran estivales, de Navidad, Semana Santa o puentes los pasaba pegada al móvil o al portátil.

A cada rato miraba la BB por si entraban mensajes, por si algo fallaba, por si me necesitaban… No pasaba un día sin recibir una llamada con alguna pregunta o “marrón” que surgía en mi ausencia. No, no somos imprescindibles, nadie lo es, pero parece que si nos llaman de nuestra empresa nos sentimos mas importantes.

Ahora lo veo en la distancia, que pena el tiempo invertido. Las vacaciones son para descansar, para disfrutar, para olvidarse de los problemas cotidianos. Hemos de acostumbrar a nuestro entorno de trabajo a nuestra ausencia.

Alguien me dijo en una ocasión: “El mejor jefe es aquel que no se nota su ausencia cuando se va de vacaciones” y es cierto, porque quiere decir que tiene un equipo preparado para afrontar los pequeños problemas que vayan surgiendo. Si una empresa se paraliza cuando salimos de vacaciones, nos sobran la mitad de los empleados.

He observado estos días a muchas personas hablar por su móviles en voz alta, para que se les oiga, para que todo el mundo sepa que mandan, que son importantes en sus empresas.

Vestidos tan solo con un polo, un bañador y zapatillas de esparto, caminando de arriba abajo a ras de piscina o al borde del mar, olvidando que sus familias no entienden por qué tan solo por unos días no pueden dedicarles toda su atención. Pero son ejecutivos, tienen un BMW,  un Audi o un Mercedes y una casita en la playa. Algunos también un barquito y por supuesto no les falta una chica uniformada que les sirve el aperitivo y la comida en la terraza de sus bajos con jardín  y pasea a sus hijos por la urbanización.  Pobres, aun no saben lo que es la palabra desconectar.

Y los que no han salido ¿es porque son imprescindibles, o porque no pueden dejar sus puestos durante una semana? Eso es otro cantar porque muchos de ellos tienen miedo a perder el puesto de trabajo, en estos tiempos es un lujo pedir en las empresas tres días de vacaciones para unirlos a la Semana Santa y tomarse una semana entera de vacaciones.

Pero hay que entender que la gente tiene que descansar, dar aire a los pensamientos porque se necesita ser creativo, innovar y sin tiempo libre no hay mente que sea capaz de generar nuevas ideas. Demasiada preocupación por cuidar la silla.

Por último están los emprendedores, esa raza que yo llamo de valientes, que velan por sus propios negocios. Estos si que han sido privilegiados sin han podido salir de vacaciones porque es un síntoma de que las cosas están encaminadas, que todo va marchando.

Otros muchos han tenido que quedarse para enfrentarse a su día a día, a intentar luchar a pesar de todo para salir adelante y no pueden desconectar, es imposible porque las letras y los pagos se agolpan en la puerta. Que difícil es ser emprendedor en este país, cuantas trabas, cuantos impuestos y que pocas ayudas…

Los tiempos no están fáciles, pero para triunfar hay que desconectar de vez en cuando, limpiar la mente y vivir. Cuidar a nuestra familia y disfrutar con ellos, porque el que  no lo entienda estará perdiendo el tiempo y la vida desgraciadamente es muy corta para no vivirla con intensidad.

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 11.552 seguidores